ANTES DE QUE SEA IRREPARABLE"
"Sigo con profunda
preocupación lo que está sucediendo en Medio Oriente e Irán, en estas horas
dramáticas. La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas recíprocas,
ni con las armas, que siembran destrucción y muerte, sino solo ante un diálogo
responsable". El Papa León XIV exigió a la diplomacia internacional el fin
de la violencia en Irán, y también de los ataques mutuos entre Pakistán y
Afganistán. "Llamo a los líderes a la responsabilidad moral de detener la
espiral de violencia antes de que se vuelva una vorágine irreparable",
clamó durante el rezo del Angelus de este domingo en la plaza de San Pedro.
Antes, durante la
reflexión previa, Prevost saludó el relato de la Transfiguración, con Cristo
entre Moisés y Elías. "El Verbo hecho hombre se encuentra entre la Ley y
la Profecía; él es la Sabiduría viviente, que lleva a cumplimiento cada palabra
divina", explicó León XIV, para añadir que "todo lo que Dios ha
mandado e inspirado a los hombres encuentra en Jesús su manifestación plena y
definitiva".
Así, Jesús "no se exhibe como un espectáculo para las multitudes, sino como una confidencia solemne" ante los apóstoles Pedro, Santiago y Juan. "La Transfiguración anticipa la luz de la Pascua, acontecimiento de muerte y de resurrección, de tinieblas y de luz nueva que Cristo irradia sobre todos los cuerpos flagelados por la violencia, sobre los cuerpos crucificados por el dolor, sobre los cuerpos abandonados en la miseria", insistió el pontífice.
Y es que "mientras el mal reduce nuestra carne a una mercancía o a una masa anónima, precisamente esta misma carne resplandece con la gloria de Dios", para que Cristo "transfigure las llagas de la historia, iluminando nuestra mente y nuestro corazón". "¡Su revelación es una sorpresa de salvación! ¿Aún nos atrae? El verdadero rostro de Dios, ¿encuentra en nosotros una mirada de admiración y de amor?", se preguntó.
"El Padre responde
a la desesperación del ateísmo con el don del Hijo Salvador; el Espíritu Santo
nos rescata de la soledad agnóstica ofreciéndonos una comunión eterna de vida y
de gracia; frente a nuestra fe débil, se encuentra el anuncio de la
resurrección futura. Esto es lo que los discípulos habían visto en el fulgor de
Cristo, pero para comprenderlo se necesita tiempo", concluyó. "Tiempo
de silencio para escuchar la Palabra, tiempo de conversión para gustar de la
compañía del Señor". Tiempo de Cuaresma, en definitiva.
"Frente a la
posibilidad de una tragedia de proporciones enormes, llamo a los líderes a la
responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se vuelva
una vorágine irreparable", clamó.
"Que la diplomacia
encuentre su rol y sea promovido el bien de los pueblos, que anhelan una
convivencia pacífica fundada sobre la justicia", insistió el Papa.
"Continuamos rezando por la paz", clamó el pontífice, que también
subrayó las "noticias preocupantes" por los enfrentamientos entre
Pakistán y Afganistán. Así, exigió "un regreso inmediato al diálogo",
porque "solo la paz puede sanar las heridas entre los pueblos".
Finalmente, lamentó las
"graves inundaciones" en Minas Gerais (Brasil), por las víctimas y
por los que están comprometidos en las operaciones de rescate, y saludó a todos
los fieles presentes.
Jesús Bastante


