Por: Evaristo Villar
1. Mirando detenidamente a nuestro entorno es difícil resistirse a la evidencia de
que nuestra sociedad está atravesando un
cambio profundo tanto en el ámbito
sociopolítico como en el cultural como en el religioso. Este fenómeno no es exclusivo de nuestro tiempo,
pero sí lo es la rapidez con que
frecuentemente nos sorprende el cambio de las cosas.
En este sentido, muchas personas se desconciertan
ante la transformación morfológica
que está afectando a la experiencia cristiana en nuestros días. No es mi
intención entrar directamente en este tema, simplemente me pregunto, al aire de
este fenómeno, si Jesús mismo se sintió
—y en qué medida— afectado por
los cambios de su época. Su respuesta puede ser un buen referente para
seguirlo en nuestros días.


