Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

28 de junio de 2019

BIOGRAFIA DE MENCHY


DORA CLEMENCIA AZMITIA DORANTES
“Menchy”

(Información compartida del folleto “Mujeres de Esperanza”/Septiembre de 1990,
Coordinadora Cristiana de Solidaridad con el pueblo de Guatemala, México D.F.)

Menchy, como  la  llamábamos  con  cariño,   nació  el  último día  del  mes  de  agosto  de 
1958. Fue  la Primogénita de  la familia  Azmitia Dorantes, un  matrimonio  cristiano que  desde pequeña  la  guió en  el  camino cristiano  del  amor  y  servicio a  los  demás, tuvo tres  hermanos más: Mario,  Graciela  y  Juan  José.
Don Mario  y Doña Cony,  sus  papas,  eran  colaboradores  muy  asiduos  de  la  parroquia (San  Juan  Apóstol,  Zona 6)  a  la que  pertenecían y  participaban en  varios  movimientos  de  apostolado.

Estudio  en  el  colegio  Belga y  ejerció  como  maestra  de  educación  primaria  en  el  mismo. Fue muy  estudiosa  y  muy  participativa en  todas  las  actividades  que  se  hacían: su  figura  delgada  y  frágil se  miraba  corriendo  por  todos  lados ,  de  un  lugar  a  otro. Incansablemente también  fuera  del  colegio  y  siguiendo el  ejemplo  de  sus  papas, Menchy participó desde  muy  pequeña en  la  parroquia: dio  clases  de  catequesis, enseño trabajos  manuales  a  los  jóvenes  y  niños.

Su ansia  de  servicio no  tenía  limites, cuando cumplió  12  años inició el  trabajo que  la  iba  a  marcar para  toda  su  vida: la  promoción  de  los  campesinos,  de  la  gente  pobre. En  una  aldea vecina a  la  capital de  Guatemala llamada  “El  Carrizal” estuvo  por  espacio de  dos  meses  acompañando el  trabajo  de  un  sacerdote,  varias  religiosas,  dos  médicos y  jóvenes recién graduados  de  maestros. En  esa  experiencia  comenzó  su  preocupación  por  el  campo  por  las  condiciones  en  las  que  Vivian  los  campesinos.

PALABRAS PARA EL SILENCIO


Rico (Yo soy el más rico)

Yo había pedido a Dios fuerza
para triunfar.
Él me ha dado flaqueza,
para que aprenda a obedecer
con humildad.

Había pedido salud para realizar
grandes empresas.
Me ha dado enfermedad,
para que haga cosas mejores.

Deseé la riqueza
para llegar a ser dichoso.
Me ha dado pobreza,
para que alcanzara la sabiduría.

BIOGRAFIA PADRE HERMOGENES


Hermógenes Coarchaita
El mártir del agua
Activista en favor del medio ambiente, los derechos de las comunidades
y la oposición de la militarización forzada

El 1 de julio de 1978, mientras sucedía la fraudulenta transmisión presidencial del general Kjell Eugenio Laugerud García al general Fernando Romeo Lucas, un sencillo sacerdote era inhumado en la finca El Pirú, entre la Antigua Guatemala y Ciudad Vieja. Veinticuatro horas antes había sido asesinado.

Muchos cristianos, católicos y de otros credos, avalaron —con su presencia o su silencio— la consumación del fraude electoral y callaron ante la muerte del padre Hermógenes López Coarchita acribillado en la carretera que de San José Pinula conduce a Palencia. La autoría se atribuía presuntamente al gobierno de turno.

Según sus biógrafos «quienes lo conocieron aseguran que fue un ministro religioso de muchas
virtudes: humilde, reservado, atento, cercano a los niños, a los enfermos y a los ancianos». Pero, si ése era su perfil, ¿por qué lo mataron? La razón nunca se supo. Se habló de probabilidades. La más racional pudo haber sido la defensa de la gente pobre en su Parroquia de San José Pinula. Él no era político, era el clásico pastor bondadoso, defensor de su grey, el que la cuidaba y acompañaba.

SOBREVIVIENTE DEL HOLOCAUSTO


ASI SE EMPIEZA




¡ASÍ SE EMPIEZA!
“Ministerios oportunos” para el siglo XXI
CÉSAR ROLLÁN SÁNCHEZ, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.





ECLESALIA, 24/06/19.- Casi pasó desapercibido en los medios de comunicación, pero algunos se hicieron eco recientemente de que desde la institución eclesial católica se acaba de sugerir la vuelta de curas casados a sus comunidades.

Dada la trayectoria de los tiempos posteriores al Vaticano II, en los que todo ha sido dejar de lado esta vivencia matrimonial al servicio de la Iglesia, resulta sorprendente. Lo cierto es que, en esta ocasión, se ha expresado por escrito en el Instrumentum laboris de la Asamblea Especial para la Región Panamazónica del Sínodo de los Obispos (6-27 octubre 2019).

En el apartado a, del número 129, del capítulo IV sobre la organización de las comunidades, se sugiere lo siguiente:

        Promover vocaciones autóctonas de varones y mujeres como respuesta a las necesidades de atención pastoral-sacramental; su contribución decisiva está en el impulso a una auténtica evangelización desde la perspectiva indígena, según sus usos y costumbres. Se trata de indígenas que prediquen a indígenas desde un profundo conocimiento de su cultura y de su lengua, capaces de comunicar el mensaje del evangelio con la fuerza y eficacia de quien tiene su bagaje cultural. Hay que partir de una “Iglesia que visita” a una “Iglesia que permanece”, acompaña y está presente a través de ministros que surgen de sus mismos habitantes.

FRENTE A FRENTE CAPITULO 21


San Pablo, fariseo hijo de fariseos, no conoció a Jesús. Nunca lo oyó hablar, no sabía nada de él.
María Magdalena, la que sí conoció a Jesús, su compañera, la verdadera fundadora del cristianismo, desprestigiada por una tradición machista.
Son 21 capítulos de debates imaginarios entre Pablo y María Magdalena, cada cual más candente que el otro. Los autores son José Ignacio y María López Vigil, los mismos de UN TAL JESÚS y OTRO DIOS ES POSIBLE.

Hoy les presentamos








PERIODISTA Amigas, amigos de Emisoras Latinas. Estamos en el cierre de estos debates, una iniciativa financiada generosamente por colaboradores que han pedido el anonimato por lo polémico de los temas. A lo largo de 20 programas hemos confrontado las ideas de Pablo de Tarso, apóstol de los gentiles, con las de María Magdalena, la compañera de Jesús. Tuvimos una entrevista solamente con Pablo. Y ahora, queremos conversar a solas con usted, María Magdalena. Bienvenida.

MARÍA Gracias, periodista Juan Luis.

23 de junio de 2019

Ubuntu-Palabras a Voleo


No  siempre van a ser las palabras  que aquí ofrecemos en nuestro “a voleo” de las pertenecientes  al diccionario de la lengua española.  Hoy vamos a echar una canita a voleo y marchar a  lejanos países  para encontrar  expresiones que, aun teniendo un lejano origen,  se integran profundamente en nuestra búsqueda.  Sí,  porque  nos hemos encontrado en tierras lejanas algo que nos puede hacer pensar. Se trata de la palabra  

UBUNTU  …  ¿!?

No me pidan naturalmente que busque en el diccionario de nuestra lengua tal  expresión: UBUNTU… Necesito  que me acompañen  bastante más lejos a dialogar  con personas que no participan  de nuestra cultura. Miren, vean, escuchen

"Umuntu Ngumuntu Ngabantu"

Es una filosofía tradicional africana que nos ofrece una comprensión de nosotros mismos en relación con el mundo. Según 
Ubuntu, existe un vínculo común entre todos nosotros . A través de este vínculo la palabra 'Ubuntu' se origina en uno de los dialectos bantúes de África.  

Curas Obreros

XXXV Encuentro Europeo de Curas Obreros ¿En qué sentido se ha transformado nuestra vida por el mundo del trabajo dentro de la clase obrera? 
XXXV Encuentro Europeo de Curas Obreros, celebrado en Pentecostés
Informe del encuentro elaborado por Julio P. Pinillos y José Centeno en el que se comentan, a través de testimonios, el intercambio de experiencias de los curas obreros, católicos protestantes y algunas personas laicas de las comunidades de sietes países que se dieron cita en el centro “Neel Breuning Haus” de la JOC y ACO de Herzogenrath (Aquisgrán).
Es clásico en el lenguaje de los curas obreros, el “estar con" o ser "como uno de tantos” de San Pablo a los Filipenses.
Los curas-obreros son conscientes de ir más allá, hacia una trascendencia de lo puramente sociológico y descubrir la noticia de Jesús de Nazaret.


John Howard Griffin

Autor de Black Like Me, [Negro como yo], (1920-1980). 

“Voy a vivir del otro lado del río, y espero encontrar que no es diferente de este lado, y que ya no se puede justificar el demonizar al hombre por tan falsas razones.”

En 1959, John Howard Griffin viajó a Nueva Orleans. Allí con la ayuda de drogas, tinturas, y radiación, oscureció su piel, afeitó su cabeza, y “cruzó la línea hacia un país de odio, miedo, y desesperanza: el país del negro de los Estados Unidos”. Viajó durante dos meses a través del Sur profundo, y más tarde publicó sus observaciones en una serie de artículos en una revista y en un libro ampliamente aclamado: Negro como yo. El esfuerzo de Griffin por cruzar la frontera del color fue el gesto más dramático de una vida dedicada a una empatía radical. No obstante, para Griffin era simplemente una exploración más en el asunto que le preocupó durante toda su vida: la lucha por descubrir qué significa, finalmente, un ser humano.

Nacido en Texas el 16 de junio de 1920, Griffin fue educado en Francia, donde estudió medicina y música hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Luego de la ocupación alemana, ayudó a establecer una red para ayudar a judíos a salir del país, y se escapó por un pelo de ser arrestado por la Gestapo. Pasó la mayor parte de la guerra en el servicio militar, en el Pacífico Sur. Hacia el final, una explosión cercana dañó su visión y lo dejó completamente ciego. La experiencia de la ceguera y las graves enfermedades que sufrió a través de su vida le impusieron una dura elección: o bien entregarse a la desesperación o confiar en un propósito superior. “La tragedia”, escribió, “no está en la situación sino en la percepción humana de esa situación”. A pesar de su disminución, Griffin, estudió música, se casó y educó una familia, probó suerte como ganadero y escribió dos novelas. En el año en el que publicaba su segunda novela, entró en la Iglesia católica romana.

Palabras para el Silencio

Oración de alabanza

El Señor es mi Dios y Salvador.

No me salvarán los señores

de la tierra,

ningún hombre,

ni instituciones benéficas,

ni la Seguridad del Estado,

ni la ciencia ni la revolución

tecnológica,

no nos salvará Cáritas,

ni la Cruz Roja.

Me salvará mi Dios

cuando sea levantado en alto.




Confiaré y no temeré.

no me importan

las dificultades y los peligros,

las amenazas y los sufrimientos,             

las persecuciones y las cárceles.

No temo la noche ni lo desconocido.

Porque mi fuerza

Y mi poder es el Señor.

Tampoco confío en mis propias

fuerzas o talentos,

en mi gracia,

Pobres Custodia

José Antonio Pagola: "La crisis nos puede enseñar a compartir más lo que tenemos y no necesitamos" 

"Es el momento de descubrir que no es posible seguir a Jesús y colaborar en el proyecto humanizador del Padre sin trabajar por una sociedad más justa y menos corrupta, más solidaria y menos egoísta, más responsable y menos frívola y consumista"
"El encuentro de los cristianos, reunidos cada domingo en torno a Jesús, ha de convertirse en un lugar de concienciación y de impulso de solidaridad práctica"
"No podemos compartir el pan eucarístico ignorando el hambre de millones de seres humanos privados de pan y de justicia"


Vive