La convergencia entre el negocio agroalimentario, la apropiación de tierras y la explotación de minerales estratégicos sitúa a América Latina, África y Asia en el epicentro de una nueva ola de recolonización. Está en juego la seguridad alimentaria o energética, también la soberanía de los pueblos, el equilibrio ecológico planetario y, en última instancia, la posibilidad misma de construir formas de vida y sociedades que se aparten del modelo civilizatorio dominante.
Ante este escenario de acumulación por despojo, urge repensar críticamente los marcos del desarrollo, desmontar la narrativa tecnocrática de la “neutralidad financiera” y denunciar el rol de las instituciones multilaterales como mecanismos funcionales al control neocolonial. Los pueblos del Sur Global no pueden seguir siendo concebidos como simples reservas de recursos para sostener el consumo y la seguridad de las potencias del Norte, sino como territorios vivos, históricos, culturales y políticos, con proyectos propios de futuro.



.jpeg)



