Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo de Ana Isabel Pérez y Martín Valmased

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo de Ana Isabel Pérez y Martín Valmased

13 de febrero de 2021

Palabras a voleo

Palabras a voleo 

Martín Vamaseda

Esta vez echamos a voleo no una palabra sino muchas mezcladas y relacionadas con el tema del artículo porque queremos pensar junto con ustedes sobre las palabras:

VOLEO, VUELO, VOLAR...

 sin querer nos saldrán también:

 levantarse, aterrizar y ... estrellarse.

 

Empezamos diciendo que uno de los grandes sueños del ser humano ha sido, mirando a los pájaros, como ellos poder elevarse sobre el suelo lo más alto posible.

 

En la isla de Creta durante el mandato del rey Minos vivía un inventor llamado Dédalo. El rey, para asegurarse la propiedad de sus inventos, lo encerró junto con su hijo Ícaro en una cueva que asomaba al mar desde un alto acantilado. Después de algún tiempo, cuando Ícaro llegó a la adolescencia y sintió el deseo de ser libre, Dédalo decidió imitar a los pájaros y construyó dos pares de alas y dos arneses. Recolectó plumas de los pájaros que anidaban en el acantilado y las pegó con cera.  Cuando estuvieron listos salieron volando desde el acantilado y Dédalo aterrizó en la playa de una isla cercana, pero Ícaro, entusiasmado con el vuelo competía con las aves y se acercaba al sol; el calor derritió la cera y se  desprendieron las plumas. El desdichado Ícaro, cayó al mar, solo quedaron unas cuantas plumas flotando en las aguas.

 

O sea que la primera palabra con la que empezamos es precisamente lo contrario de volar: estrellarse.

 Y así siguió la historia.

 Con inventores que inventaban pero no funcionaba el invento. Eso nos lo cuenta Bertold Bretch:



B. Bretch


¿Tenía razón el Obispo?



Los hermanos Wright... y desde entonces, siguieron aumentando los vuelos.






 Y siguieron aumentando los estrellados
 


Y los pueblos indígenas de México, siguieron encontrando otros modos de volar.