Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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27 de agosto de 2021

María, fuente de esperanza para la mujer

 

MARÍA, FUENTE DE ESPERANZA PARA LA MUJER
LATINOAMERICANA

                                             

                                                                                                                                                                                              
Lic.Conny Ortiz de Fuentes

El 15 de agosto, fecha en la cual en la ciudad de Guatemala celebramos a María de la Asunción, desde mi visión de mujer y teóloga guatemalteca, intentaré realizar un breve análisis sobre María de Nazaret, un tema que me parece sumamente apasionante, por ella misma y por la forma que tenemos de celebrarla. Esto último porque intuyo que en el imaginario popular proyectan en María sus propios anhelos y fantasías, sus propias ideas preconcebidas e incluso objetivos inmediatos o estratégicos.

Después del estudio de Mariología, guiada de la mano de la Dra. Geraldina Céspedes, OP, comprendí que la María real estaba oculta a nuestros ojos por capas y capas de una cultura popular y, por supuesto, desde mi propia experiencia y reflexión como mujer.

En la Iglesia Cristiana Católica es usual el culto a María de Nazaret, se puede afirmar que, de todos los personajes bíblicos, es quizás el más emblemático después de Jesucristo. Al leer el Nuevo Testamento, impresiona que de los cuatro evangelios únicamente el de Lucas ofrece información con respecto a la vida de María. Es el propio Lucas quien emplea más tiempo, más de la mitad de un capítulo, para referirse a ella.

El escaso conocimiento sobre María, en la Sagrada Escritura, lleva a preguntarse ¿cómo es posible que exista tanta obra literaria sobre ella, al interior de la Iglesia, y tan poca en la Biblia? Esto despierta la necesidad de recrear una reflexión profunda sobre su vida, desde una perspectiva más humana.

En el contexto occidental, María ha sido elevada a los altares siempre mostrando una mirada dulce y que refleja a una mujer sumisa, una mujer obediente. Es una idea que a través de la historia ha sido utilizada para relegar a la mujer a una posición subordinada.

Pero, desde muy joven demostró independencia para tomar la decisión de ser la Madre de Cristo, atravesando por un proceso de escucha, diálogo consigo misma y discernimiento (cf Lc 1, 28-29).

Al igual que la mujer latinoamericana, Ella también fue protagonista de la cultura machista de su época, su vida estuvo permeada por la desigualdad de género, la pobreza y el sufrimiento, la huida y el exilio (cf Mt 2, 13-23), lo que la fue haciendo una mujer fuerte, que asumió desde las limitaciones de su condición de mujer, un papel protagónico en la sociedad de la Palestina del siglo I.

Pero, María, es algo muy distinto a una mujer pasiva o de religiosidad alienante, pues no duda en proclamar que Dios es defensor de los humildes y de los oprimidos y que derriba de sus tronos a los poderosos del mundo (cf Lc. 1, 51-53).

ASOCIACIÓN DE TEÓLOGOS DE GUATEMALA

astegua2020@gmail.com

Hoy, las mujeres latinoamericanas nos enfrascamos en una lucha continua por los derechos que se nos han vedado simplemente por nuestra condición femenina, y deseamos demostrar que no solamente tenemos el poder de generar vida, si no que anhelamos que nuestra capacidad creativa e intelectual sea valorada, disfrutar de nuestro derecho natural, de ser reconocidas como hijas de Dios, con igualdad de obligaciones, derechos y dignidad. (Cf Gn. 2,22)

Este pequeño análisis, debe percibirse apenas como una invitación a identificarnos con la joven mujer, quien, desde su condición de marginación, vivió, sufrió, pero también logró ser una líder en su época, y lo más importante, continúa siéndolo, generando esperanza y valor para lograr tener voz en la sociedad actual.