Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

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27 de agosto de 2021

El cuento de "La golondrina, el delfín y el perro callejero"

 LA   GOLONDRINA, EL DELFÍN  Y EL PERRO CALLEJERO

Martín Valmaseda

Erase  una  vez  tres  animales  que se hicieron  amigos. Y  eran  animales  muy distintos, uno volaba, otro nadaba y  otro  corría  por la  tierra.



Ya  ven:   la  golondrina  un ave  que se ve en las ciudades y en  el campo. Cuentan  que cuando Jesús  estaba clavado  en la cruz, las golondrinas  le  quitaban  las espinas de la  corona que tenía  en la cabeza. No  es  una historia,  pero  es una leyenda bonita.

El  delfín un pez  ágil e  inteligente, que salta por encima del agua  y acompaña  a  los  barcos;  es buen  amigo  de las personas.

El perro callejero,  es un perro   que muchos lo desprecian.  No  es mascota de las que llevan los  amos   con una correa por la  calle y le dan  de comer en su casa. Este perro vagabundo  es  pobre y libre  y tiene  que  buscar la comida  donde puede.

Pues aunque los  tres  son  bichos  tan  distintos se  hicieron   buenos amigos. Les cuento cómo empezó:

La  golondrina estaba  volando  cerca  de   la playa, a la orilla del  mar; a veces  se paraba a descansar  en los cables   de la luz .    Pasaba  por allí cerca  un muchacho muy  travieso  y  desobediente.  

Era la hora  de  clase  en  la escuela, pero  él  se  había ido por  ahí , llevando  en  el  bolsillo  un tirachinas. Cuando  vió a la golondrina, le  vino  a  la  cabeza una  mala idea. “A ver  si cazo  ese pájaro”  pensó.  Sacó  del bolsillo  el tirachinas, le  puso  una piedrita,   apuntó y  ¡zas!,



La golondrina  vio  al muchachito cuando le  apuntaba  y  echó a volar.. pero ya  era tarde. La  pedrada  le atinó en el  ala.

El pobre  pájaro pió  dolorido  y   moviendo solo un ala  empezó a planear  sobre  la orilla.    entre la  arena y el mar.  Iba cayendo a un lado, a otro… y al final se precipitó en  el  mar… pero no en el  agua,  porque  por allí  cerca  paseaba un  delfín  que había visto  el disparo  de aquel   chavo bruto,  y  se díó  cuenta de la  pedrada. Entonces,  dando  saltos sobre la olas,  se puso  debajo  del pájaro  herido  y  lo  recogió  en su espalda. 


Luego  se acercó   suavemente a la playa y… y  precisamente en aquel momento  un  perrito  callejero  andaba  por  allí buscando  comida entre los restos que dejaba  la gente que  se iba  a bañar.  El perro    llegó al lugar donde el  delfín había  dejado a la golondrina   que agitaba  un poco el ala herida donde le  salía  un poco  de sangre.  Pues ¿que creen  que hizo el perro? Se acercó despacito y  empezó  a lamer con su lengua  la herida  del ave… el pájaro  se asustó al principio,  pero  no podía  escapar. Se  quedó quieta,  pensando que  aquel feo  perrillo se  la iba a merendar.

No, no se  la comió.  Lamió su  herida,  parece  que  el  avecilla sintió que  le  dolía menos el golpe,  como que  esa saliva  del perro era mejor que el  agua oxigenada, luego el perro agarró  a la golondrina  en la boca,  sin  morderla  y la llevó a un bosquecillo  allí al  lado.

Aquí   se  nos acaba  el capítulo pero así  están las cosas:  El  perro vagabundo, sentado entre la hierba del  bosquecillo cuidaba  del pájaro  y  le daba  calor  con su  cuerpo.  La  golondrina,  se recuperaba  poco a poco  y  en el suelo, entre la  hierba  encontraba  algunos gusanitos,  que le  servían  de comida.  El  Delfín, desde el mar vió la buena acción  del perro,  pero también  vió  asustado que  se acercaba  por  allí  el  muchacho  del  tirachinas buscando  su caza. Entonces  gritó  con el agudo grito  de  los delfines.  El  perro  levantó la cabeza  y al  ver al  matón  de pájaros,  se puso de pie y  ladró furioso   echándose  a  por el muchacho. El  chico,  al ver lo que  se  le  venía  encima  tiró  su  tirachinas  y salió corriendo.

Así  llegó  la  noche.  Mañana sabremos   cómo sigue  esta historia  del perro callejero, el delfín salvador  y el  pobre pajarillo  apedreado.  Buenas  noches.