Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo de Ana Isabel Pérez y Martín Valmased

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo de Ana Isabel Pérez y Martín Valmased

29 de octubre de 2021

Palabras a Voleo-CIELO

 Palabras a voleo

Martín Valmaseda


La  palabra  que  hoy echamos  a voleo,  no sólo la echamos a voleo,  la lanzamos  lo más  alto posible  y al mismo  tiempo lo más  bajo   que podemos.  Creí  que alguna vez ya hablamos de  ella  pero nos  hace  falta volver a reflexionar sobre ESA  EXPRESIÓN  porque  es una palabra  que  usa, y también  abusan  principalmente  las personas religiosas.  Ya  de  pequeños las personas mayores  nos hablaban  mucho de ella  como a un  sitio  al  que  no  debíamos dejar de ir,  En concreto les  vamos a hablar  del

CIELO

Ya saben. Cuando se muera  nuestro abuelito,  nos decían  que se  había ido al cielo, cuando aprendimos el padre nuestro  que  estás en el cielo, Cuando había tormenta a  mi me decían al sonar los  truenos  que los angelitos estaban en el cielo jugando a los bolos… el  cielo  era  un elemento fundamental de nuestro catecismo.

 

Pues ahora parece que no. Que cuando el primer cosmonauta  ruso  subió por ahí  arriba,  dijo  que   allí no había visto a Dios.  Cuando con curiosidad por  los vuelos espaciales  vemos  un  cielo  plagado de estrellas y galaxias y de restos de basura interestelar, de rocas que a veces caen a la tierra…

Y nos damos cuenta  de que  al  cielo  ya es mejor  llamarlo  UNIVERSO  y  que encierra todo lo que existe  lo  que empezó  no  con seis días como dice el Génesis, sino  con  una explosión  que hay  que decir en inglés : big bang.

Y que  podemos seguir hablando de cielo, claro que sí, pero no como  hablaban  los sabios  novatos  que  querían  quemar a Galileo  porque empezaba a hablar del  cielo de otra manera… Mira  que si hoy  hubieran visto  los  telescopios de los montes,  y el Hubble  que flota  por el  espacio junto a otros…


¿Podemos  decir “padre nuestro  que estás en el cielo”?  Pues sí podemos, pero sin señalar con  el  dedo hacia arriba  sino  señalando  en todas direcciones: arriba, abajo, a derecha, izquierda…  y a nosotros mismo a  nuestro  corazón  donde también está el cielo, y a esta tierra  que estamos  convirtiendo en basura.


TODO  es el cielo. Como decimos en nuestro blog TODO  SOMOS UNO

No me siento con fuerza  para  explicarlo mejor  y prefiero  que  pongamos en la  pantalla las palabras  de José  Antonio Pagola.

Verán

CREER EN EL CIELO - José Antonio Pagola

Mt 5, 1-12

En esta fiesta cristiana de «Todos los Santos», quiero decir cómo entiendo y trato de vivir algunos rasgos de mi fe en la vida eterna. Quienes conocen y siguen a Jesucristo me entenderán.

Creer en el cielo es para mí resistirme a aceptar que la vida de todos y de cada uno de nosotros es solo un pequeño paréntesis entre dos inmensos vacíos. Apoyándome en Jesús, intuyo, presiento, deseo y creo que Dios está conduciendo hacia su verdadera plenitud el deseo de vida, de justicia y de paz que se encierra en la creación y en el corazón da la humanidad.

Creer en el cielo es para mí rebelarme con todas mis fuerzas a que esa inmensa mayoría de hombres, mujeres y niños, que solo han conocido en esta vida miseria, hambre, humillación y sufrimientos, quede enterrada para siempre en el olvido. Confiando en Jesús, creo en una vida donde ya no habrá pobreza ni dolor, nadie estará triste, nadie tendrá que llorar. Por fin podré ver a los que vienen en las pateras llegar a su verdadera patria.


Creer en el cielo es para mí acercarme con esperanza a tantas personas sin salud, enfermos crónicos, minusválidos físicos y psíquicos, personas hundidas en la depresión y la angustia, cansadas de vivir y de luchar. Siguiendo a Jesús, creo que un día conocerán lo que es vivir con paz y salud total. Escucharán las palabras del Padre: Entra para siempre en el gozo de tu Señor.

No me resigno a que Dios sea para siempre un «Dios oculto», del que no podamos conocer jamás su mirada, su ternura y sus abrazos. No me puedo hacer a la idea de no encontrarme nunca con Jesús. No me resigno a que tantos esfuerzos por un mundo más humano y dichoso se pierdan en el vacío. Quiero que un día los últimos sean los primeros y que las prostitutas nos precedan. Quiero conocer a los verdaderos santos de todas las religiones y todos los ateísmos, los que vivieron amando en el anonimato y sin esperar nada.

Un día podremos escuchar estas increíbles palabras que el Apocalipsis pone en boca de Dios: «Al que tenga sed, yo le daré a beber gratis de la fuente de la vida». ¡Gratis! Sin merecerlo. Así saciará Dios la sed de vida que hay en nosotros.

José Antonio Pagola