Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

5 de julio de 2020

Los Zapatos Misteriosos y Solidarios Capítulo 1


Ya les contaré en este otro libro lo que hicieron el pobre Toribio y sus zapatos "invis"

- Mientras tanto vayan aprendiendo a decir sin respirar: "Toribio está invisibilizado quién lo desinvisibilizare el desinvisibilizador que lo desinvisibilizare buen desinvisibilizador será".

Vamos con el nuevo Libro que no es historia pero sí aunque no…¡uff!

Los Zapatos Misteriosos y Solidarios


Así terminaba el último capítulo del libro anterior (LOS ZAPATOS DE NINGUNA PARTE): Toribio salió volando por encima del océano - volando volando hasta que acamizó... (acamizó?): Cuando un avión desciende a tierra aterriza, ¿verdad?; pues Toribio cayó sobre su cama, o sea acamizó allí, se dio media vuelta y cansado del sueño siguió durmiendo. Ya podes empezar el nueve libro, o sea


Los Zapatos Misterios y Solidarios


Capitulo 1 Nuevas aventuras

Pues después de 20 horas de sueño, sí, veinte, Toribio abrió despacio los ojos, mejor los despegó porque los tenía como pegados y encontró ante él, naturalmente a su papá, su mamá, su hermanita y a un señor con estetoscopio o sea esto que llevaba colgado del cuello, ese señor que estaba diciendo:"ya les aseguraba yo que no estaba muerto este muchacho, porque estaba roncando y en mi vida profesional nunca he visto roncar a un muerto, palabra de honor. Bueno, tal vez sí…estaba muerto de sueño y mejor si lo dejamos por si quiere seguir, “¡ hale hale, vamos fuera!” y empujó a todos fuera de la habitación.

Toribio ya había reconocido a don Jacinto, médico amigo de la familia. Le vino bien, porque en cuanto salieron miró debajo de la cama a ver si estaban sus zapatos misteriosos. Allí estaban.

Toribio se duchó, se peinó y cambió de ropa y, mientras fue pensando qué cuento iba a contar para explicar su última ausencia. Luego verán.

Cuando en la cocina-comedor, después de los saludos y abrazos,mientras la mamá servía el café y el papá preparaba las tostadas, vino la lluvia de preguntas: ¿dónde has estado?¿cómo fuiste?¿qué has podido encontrar?... El les contó que estuvo con una asociación que reunía objetos turísticos de muchos países (y no mentía) y pronto les iba traer recuerdos de África, de Asia, de…

Ahí terminó la conversación. En la calle empezó a sonar una alegre y fuerte música. Se asomó la pequeña de la casa y con ella todos, hasta el doctor D. Jacinto.

La música venía de una camionetilla donde mujeres y hombres jóvenes tocaban y cantaban música con cierto aire oriental. La gente de aquel barrio popular empezó a bailar.

Toribio con su curiosidad se acercó al chófer de la camioneta, el único entrado en años, que le contó: Nosotros somos de Albania.

-¿De Alemania?
-No, Albania

Toribio puso su cara de ignorante en geografía

Nadie sabe donde está-le dijo el piloto- ¿y si le digo que somos gitanos?

-Ah entonces serán de por Andalucía

Se rió el viejo chófer: ustedes se creen que los gitanos son de Andalucía pero ¡qué va!; los gitanos vienen de la India y hay tribus gitanas por todo el mundo. Nosotros somos de Europa del este.

Fíjese, yo soy maestro y le puedo contar lo que enseño a los niños en mi clase. Albania, que allí la llamamos Shqipëri y significa tierra de las águilas es ahora una república en el sureste de Europa. Limita con Montenegro al noroeste, con Kosovo al noreste, con Macedonia del Norte al este y con Grecia por el sur y el sureste.

Cuando Toribio oyó decir Grecia respiró: ¡Ah por fin me dice algo que entiendo!

El albano que estaba contento de que alguien lo escuchase sacó de la camioneta un mapa.

Y lo enseñó a Toribio.

Siguió hablando el albanés que iba adquiriendo confianza con Toribio. Ya que siento que tú eres un muchacho interesado por el mundo te cuento algo por si me puedes ayudar. Nosotros hemos conseguido venir a tu país con nuestra música pero la situación del pueblo rom es…

Toribio le interrumpió: ¿del pueblo qué?

-Ah perdona… ¿Cuál es tu nombre?

-Toribio

- Yo me llamo Pedro, en Albania somos los romaní, o más corto los rom como nos llaman los blancos, o sea , los europeos. Vivimos en barrios pobres, muy pobres, muchos no tienen trabajo. Nosotros nos defendemos con nuestra música.

Desde hace unos años vinieron de Europa unos…creo que religiosos, gente compasiva, y viendo a los niños rom, romanís, pidiendo limosna y la pobreza de nuestros barrios, organizaron en la cludad de Lezhë que es donde vivimos, el Centro Santa María. ( a Toribio se le iban encendiendo los ojos) Del dinero que recibimos, siguió Pedro, una parte la mandamos allí al centro ese. Yo no soy católico, los romaní tenemos nuestra religión, pero vemos que esa señora, Santa María debe de ser muy buena…El caso es que no sabemos cómo mandar el dinero que hemos conseguido, unos cuantos miles de euros, a Lezhë. Lo están pasando mal nuestros amigos de la fundación, para las buenas obras que hacen.


Ya se pueden imaginar que la cabeza de Toribio ya no era cabeza sino volcán. Dominando su emoción dijo: “Pues… yo creo que tengo algún amigo que se lo podría resolver. Hable usted con los compañeros y mañana, si le parece, nos vemos en su casa. Déjeme su dirección.

Toribio apunto la dirección de Pedro (y Pedro la de Toribio que era allí mismo, la casita de donde salieron al oir la música). Toribio entró pensando: ¿Pero cómo esta pobre gente que no me conoce se va a fiar para darme esos miles de euros, sin pensar en que yo desaparezca con ellos?

Se encogió de hombros y entró. Yo también pienso lo mismo, pero estoy cansado de escribir y mañana será otro día y aparecerá otro capítulo. 

Buenas noches+