Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
.

19 de julio de 2020

Los Zapatos misteriosos y Solidarios Capítulo 3

Los Zapatos Misteriosos y Solidarios


Les recuerdo que este libro no es un libro; es una continuación de un cuento llamado Los Zapatos de Ninguna Parte. Al decir que esto no es un libro, exagero; quiero decir que no es un cuento ni novela sino una historia real que tampoco lo es, sino algo que quería ser historia real pero no puede serlo porque le faltan medios para serlo, para ser realidad los proyectos pendientes y así lograr conseguir fondos para el “viaje” de Acción Marianista y llegar antes a los 90.000 km. (lo que equivale a 90.000 euros.) Todo esto para unirnos a la campaña iniciada por Acción Marianista !Sumando kilómetros! para que se puedan cumplir con los compromisos económicos adquiridos con las personas vulnerables que participan de los proyectos 2020. Ver proyecto>> Sumando kilómetros.

Si no has leído el capítulo anterior este es el enlace >>> Capítulo 2
Vamos entonces a la tercera parte de 



Los Zapatos Misteriosos y Solidarios



Capitulo 3:La mismísima Albania, los mismísimos  rom



Y el mismísimo aterrizaje en el castillo de Lezhë. Es que los zapatos no se han dado cuenta todavía de que su viajero no es un vulgar turista sino un aventurero solidario, y que no le interesan demasiado (algo sí) los monumentos. Además el castillo ese es un buen lugar para reconocer la ciudad a vista de pájaro. Toribio como los pájaros, aún no lleva gafas. Desde lo alto del castillo distinguía un poco barrios que se notaban de gente burguesa con buenos edificios y muchos otros con calles sin asfaltar y casitas como chozas, aunque no se notaban aun detalles. Pues tenía que buscarlos y encontrar el barrio de Skenderbeg donde le dijeron los músicos que vivían la mayor parte de los romanís.


Le explicaron que Lezhë es una localidad de 20.000 habitantes de la que el 15%, unos 3.000, son personas de etnia gitana que viven concentrados en el barrio de Skenderbeg, en situación de marginalidad.



Torcuato empezó a bajar del castillo y vió que los mismos zapatos le hacían de guía y le llevaron, atravesando un barrio sencillo a otro donde ya vivían en casas  más pobres. El joven buscador se acercó a una niña que salía de casa y le preguntó por el barrio que buscaba. La niña puso cara de susto y cerró rápidamente. “Ya metí la pata” pensó Toribio. La niña me oyó hablar pero no había visto a nadie. Decidió dejarse llevar por los zapatos que fieles a su misión se empezaron a embarrar entre unas callejuelas de chozas hechas con adobe, barro o laminas de zinc. Un poco más allá le dejó paralizado, en el cruce con una calle algo más ancha, ver una muchachita, asomar la cabeza por una alcantarilla .


Se acercó procurando no hacer ruido y escuchó que la niña le decía a un empleado del ayuntamiento (recuerden que los zapatos eran buenos traductores) ”¿qué quiere usted?, yo vivo aquí porque en casa de mis papás somos cinco hermanos y no hay sitio. Toribio se imaginó espeluznado todo lo que quería decir ese “no hay sitio” en labios de aquella adolescente.

Un poco más abajo descubrió el letrero de la calle Skenderbeg. “ya voy llegando" pensó animado. En un rincón se puso los zapatos normales y guardó en la mochila los "invis”. Callejeando descubrió una casa sencilla pero distinta de las chozas, chabolas, champas miserables de ese barrio. Esa casa tenía un letrero en idioma albanés… pero algo entendió en español: Santa María.

Unas niñas y niños salían en ese momento. Se acercó a ellos pero no le dieron tiempo de hablar. “¡Hermano, hermano aquí preguntan por usted!” (sin zapatos traductores los niños ya habían “reconocido” al visitante.) Y más rápida fue la respuesta del que salió de la casa: Bienvenido Toribio, ya te esperábamos, ¿Cómo llegaste?. El que hablaba era, seguro, europeo.

-Conseguí un vuelo especia (Toribio no explicó la especialidad de ese vuelo.)

El hermano que dijo llamarse Luciano y tenía un claro acento italiano, notó que Toribio parecía tener prisa… se sentaron en la cocina. Toribio sacó el sobre que ya le quemada las manos; lo entregó a Luciano al hermano (suponía que marianista) y no le quemó pero le dió calorcillo en el corazón. Se puso a hablar despacio en italiano pues pensaba que Toribio, español, le entendería mejor.

Les resumo lo que hablaron entrecortado por preguntas de Toribio, que ya sentía aquella narración como suya.

Dos religiosos marianistas, Luciano Levri y Jesús Madinabeitia vinimos a Albania, impresionados por la pobreza en uno de los países más retrasados de Europa oriental.

Nos enraizamos en la ciudad costera de Lezhë. Allí sentimos la pobreza de la etnia romaní, sobre todo en el barrio Skenderbeg. Nos llamó la atención, o más bien la preocupación por los pequeños. Como los papás no tenían trabajo, las mamás analfabetas tampoco, mandaban a sus hijos a pedir limosna a barrios más acomodados y crecían sin educación ni escolaridad: Entonces en nuestra casita montamos el CENTRO SANTA MARÍA.

Para garantizar la presencia de los pequeños tanto en la escuela como en las actividades extraescolares que promueve el Centro, los padres de los niños gitanos firman un contrato por el que se comprometen a no mandar a sus hijos a la mendicidad y a que acudan a clase.

A cambio el Centro entrega a cada familia ayuda económica, alimentaria, de material higiénico, escolar, etcétera. En Lezhë el 15%, 3.000, son personas de etnia gitana que viven concentrados en el barrio de Skenderbeg, muy marginados por el racismo ambiental. Apenas hay trabajo y carecen de las más elementales condiciones de higiene. Los adultos son mayoritariamente analfabetos y la situación de las mujeres es peor que la de los hombres.

Las instituciones locales dicen que apoyan el trabajo del Centro pero en la práctica la ayuda es casi nula, entre otras razones por la falta de recursos de dichas instituciones. Te puedes explicar por tanto mi alegría al recibir tu sobre.

El Centro Santa María de Lezhë trabaja cubriendo necesidades básicas de la población gitana, incidiendo en la educación como base que hace posibles otros desarrollos: Higiene, convivencia social, posibilidad de empleo, formación de la mujer, incremento del nivel cultural, y retraso de la maternidad precoz.

Buscamos en definitiva, la integración normalizada de la población gitana en la sociedad de Lezhë. Para ello se asegura la matriculación y se controla la asistencia a las clases escolares y a las actividades de apoyo a la escolarización organizadas por el Centro, que incluyen apoyo escolar, refuerzo de los estudios, realización de los deberes, iniciación y prácticas de informática y cursos de inglés e italiano.

Trabajamos sobre todo con niños de entre 2 y 15 años y a partir de los 16, cuando acaba la enseñanza obligatoria, aportando el material escolar. También se trabajan los comportamientos sociales y las relaciones intercomunitarias entre “blancos”, que son lo que en España llaman ustedes payos y los rom, los gitanos, mediante actividades culturales, deportivas, y educación en la responsabilidad y la libertad. En esta línea tenemos cursos de costura para mujeres tanto “rom” como “blancas”, regalándoles al final del curso la máquina de coser a las que asisten regularmente. Para el presente año, la aportación comprometida por la Fundación Acción Marianista con este proyecto de Lezhë puede ayudar bastante.

Pro, digo yo -interrumpió Toribio -que con eso no hay ni para empezar.

Para empezar sí pero no para seguir. Lo que tú has traído de Pedro y nuestros amigos músicos es una buena ayuda. Esperamos que de España y otros países nos vengan mas refuerzos….

Todavía Luciano le llevó a un paseo “turístico” por aquel barro, perdón barrio. Toribio sacó algunas fotos aunque le temblaba el pulso de emoción e indignación  por esa miseria. Su sencilla casita en un barro popular de Madrid le parecía un palacio comparándolo con lo que había visto y oído allí.

Cerca del aeropuerto de Lezhë Luciano miró el reloj y dio un pequeño grito. ¡Ay,Toribio dentro de 15 minutos tengo reunión con los maestros de escuela nacional!

No te preocupes Luciano ya veo allí el aeropuerto, veré si hay pronto vuelo a España. Si no, allí me tienes en tu casa esta noche.

-Serás bienvenido.

Se dieron un abrazo.


En cuanto desapareció el marianista italiano Toribio miró a los lados, vió un bosquecillo allí cerca. Se metió entre los árboles, se cambió de zapatos, con lágrimas en los ojos , dijo a los “invis”: “muchachos, ¿nos vamos a casa”?. Allí quedó Lezhë, Albania y un trozo de corazón de Toribio.