Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo de Ana Isabel Pérez y Martín Valmased

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo de Ana Isabel Pérez y Martín Valmased

2 de julio de 2021

La oración de la liberacion

 El Padrenuestro - La oración de la liberación integral

 


Un maestro de espíritu ha dicho:

“Si yo falto al amor o si falto a la justicia,

me separo infaliblemente de ti, Dios mío,

y mi culto no es más que idolatría.

Para creer en ti, necesito creer en el amor

y en la justicia,

y vale mucho más creer en estas cosas

que pronunciar tu nombre.

Fuera del amor y de la justicia

es imposible que yo pueda encontrarte alguna vez.

Al contrario, quienes toman por guía

el amor y la justicia

están en el verdadero camino

que conduce a ti”.

 

El padrenuestro: la correcta articulación


En la oración del Señor encontramos prácticamente la correcta relación entre Dios y el hombre, el cielo y la tierra, lo religioso y lo político, manteniendo la unidad del único proceso.

La primera parte dice respecto a la causa de Dios: el Padre, la santificación de su nombre, su reinado, su voluntad santa.

La segunda parte concierne a la causa del hombre: el pan necesario, el perdón indispensable, la tentación siempre presente y el mal continuamente amenazador. Entrambas partes constituyen la misma y única oración de Jesús.

Dios no se interesa sólo de lo que es suyo <<el nombre, el reinado, la voluntad divina >> sino que se preocupa también por lo que es del hombre <<el pan, el perdón, la tentación, el mal>>.

Igualmente, el hombre no sólo se apega a lo que le importa <<el pan, el perdón, la tentación, el mal>>, sino que se abre también a lo concerniente al Padre: <<la santificación de su nombre, la llegada de su reinado, la realización de su voluntad.>>

En la oración de Jesús<< la causa de Dios no es ajena a la causa del hombre, y la causa del hombre no es extraña a la causa de Dios>>. El impulso con que el que hombre se levanta hacia el cielo y suplica a Dios, se curva también hacia la tierra y atañe a las urgencias terrestres. Se trata del mismo movimiento profundamente unitario, y esta mutua implicación es justo lo que produce la transparencia en la oración del Señor.

Lo que Dios unió <<la preocupación por Dios y la preocupación por nuestras necesidades>> nadie podrá ni deberá separarlo. Nunca se deberá traicionar a Dios por los apremios de la tierra; pero tampoco será nunca legítimo maldecir las limitaciones de la existencia en el mundo por causa de la grandeza de la realidad de Dios. Una y otra constituyen materia de oración, de súplica y de alabanza. <<Por eso consideramos el padrenuestro como la oración de la liberación integral>>.

Si nos fijamos bien, el padrenuestro tiene que ver con todas las grandes cuestiones de la existencia personal y social de todos los hombres en todos los tiempos. En él no hay ninguna referencia a la Iglesia, y ni siquiera se habla de Jesucristo, de su muerte o de su resurrección.

<<El centro lo ocupa Dios juntamente con el otro centro que es el hombre necesitado. Ahí radica lo esencial>>. Todo lo demás es una consecuencia o comentario, concedido al lado de lo esencial. “Pedid cosas grandes, y Dios os dará las pequeñas”: esta es una frase de Jesús transmitida fuera del Evangelio por Clemente de Alejandría(140-211)3. Es una hermosa lección: hay que ensanchar la mente atiende nuestros límites. Entonces encontraremos lo esencial, tan bien expresado por Jesús en la oración que nos enseñó, el padrenuestro.

Toda verdadera liberación, en perspectiva cristiana, arranca de un profundo encuentro con Dios que nos lanza a la acción comprometida.

 

Cuándo tiene sentido rezar el padrenuestro

“Nuestro barrio es un conglomerado de emigrantes.

Viven aquí quienes salieron de su tierra en busca de mejor vida, o de algo de vida al menos.

Y trabajan, trabajan mucho, mientras no están desempleados. Trabajan, pero siguen con las manos vacías. La diferencia es que aquí dan más ganancias a sus amos.

¿Cómo sacar los pies de las alforjas? Ante todo, se gasta menos, lo menos posible. Se comen fréjoles y, cuando lo hay, arroz, fariña y huevos; alguna vez, pollo; otra carne casi nunca. Ropa y calzado se compran en raras ocasiones. Otras compras importantes, muy pocas y de fiado.

Así y todo, no hay salida. Y venga a trabajar más, ¡toda la familia a trabajar: padre, madre, niños, niñas!. Los críos se quedan a la buena de Dios y sin cariño.

Vivir aquí es difícil. Casa, lo que se dice casa, muy pocos la tienen. La gente se recoge como puede en chamizos y barracas. En una habitación viven cinco personas y en una barraca dos familias. Estando así, todo el mundo amontonado, no hay ni donde echar la basura de casa. Pozo y letrina están juntos. Las aguas, contaminadas.

¿Cómo tener salud, viviendo así?. Trabajar mucho, comer poco, vivir como animales, soportar tanta suciedad…¿quién lo aguanta?. Estamos todos llenos de enfermedades de pobres: helmintiasis, desnutrición, deshidratación, tuberculosis, bronconeumonía, meningitis. Una enfermedad empalma con otra, y se llega al final de la vida muy pronto. Somos una porción de vivientes dispersos, no un pueblo.

No tenemos asociación de ningún género: ni para ayudarnos en nuestras necesidades económicas, ni para defender nuestros salarios, ni para regular los precios excesivos o controlar los productos estropeados. Esta es nuestra realidad, dura, fea, triste”.

(Relación de la Comunidad eclesial de Base de santa Margarita, en la periferia de Sao Paulo: ver SEDOC 11 (1978)

 

Leonardo Boff