Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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20 de diciembre de 2020

El cuento de Willy

  WILLY 

Historia de un niño algo especial que de mayor lo siguió siendo… a su manera

Martín Valmaseda

Dibujos: Karla y Andrea Aguilar

CAPITULO  6    

EL OSO SE ASÓ

Como les decíamos, empezó el partido.

Pero antes un dato importante: Rober, el que seguía queriendo mandar dijo que Chepito no jugase en su equipo que fuera donde quisiera. Pili dijo enseguida: “pues que juegue de portero con nosotras; y las demás gritaron: ¡con nosotras, con nosotras!

La maestra dijo que muy bien y Chepito dijo que él quería jugar donde fuera.

Seño Cristi era la árbitra; les dijo antes de empezar que ella no era niña ni niño; ella era seño y sería imparcial. Luego botó la pelota en el medio mientras soplaba el silbato.



Trece ositos o tigres o gatitos saltaron juntos por la pelota, mientras que las gatitas se echaron atrás y formaron como una muralla. Enseguida Rober se hizo dueño del balón y avanzó , pero cuatro niñas le rodearon y dando patadas a la bola (y algunas a la espinilla de Rober) se la quitaron y patearon hacia adelante. Adelante estaban otras dos ositas y corrieron pasando la pelota a otras que estaban más cerca de la portería enemiga. Una intentó chutar y falló, pero otra no y el esférico, como dicen los locutores, pasó entre los pies del guardameta.

¡Gooooo!, Gritaron las jugadoras y Chepito, el portero contratado por ellas, saltó como rana, no para agarrar el balón sino de alegría.



No les vamos a contar todo el encuentro. Sólo lo que comentó Willy a sus papás, cuando volvió a casa con las orejas gachas por la derrota, aunque contento porque se había divertido. Eso contó Willy:

Pues hemos perdido 4-1, y por tontos. Seño Cristi arbitró bien, pero me extrañó que se reuniera antes con las niñas. Claro, y les dijo seguramente que como nosotros éramos individualistas sobre todo nuestro capitán, íbamos a querer meter todos gol.  Que nosotras nos pusiéramos en grupitos de dos o tres y nos ayudásemos unas a otras. Si una fallaba la otra lo arreglaba. Nosotros íbamos en pelotón a por la pelota. Y así nos ganaron.

Pero al final seño Cristi nos animó a todos y todas. Nos dijo que todos habíamos ganado, que eso era un juego, para divertirse ... Hasta Rober se dio un poco cuenta de que él no tiene que ser el único que juega y manda.

Paula y Ramón, los papás de Willy se reían con el relato del niño. Cuando terminó la mamá fue a la cocina y trajo un pastel y ¿saben lo que tenía encima el pastel? Pues un oso, pero no asado sino ¡de chocolate!