Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

21 de febrero de 2024

JESÚS, MAESTRO INTERIOR - ( JOSÉ ANTONIO PAGOLA )

1. Recuperar a Jesús como Maestro interior

En un escrito cristiano que se difundió hacia el año 67 podemos leer una exhortación que se diría dirigida a los cristianos de nuestros tiempos: <<Corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma nuestra fe>> (Hebreos 12,1-2).

Así hemos de vivir en estos tiempos difíciles: con los ojos fijos en Jesús.

Es él quien también hoy <<inicia y consuma nuestra fe>>, enseñándonos a vivir con una confianza absolutamente nueva y singular en Dios como Padre (Abbá) que busca introducir en el mundo de hoy su proyecto humanizador para dar pasos hacia una humanidad más justa, digna y fraterna para todos.

El primer objetivo de esta obra es contribuir a recuperar a Jesús como <<Maestro interior>>.

Desde hace siglos, cuando se habla del magisterio en la Iglesia, solo se piensa en el magisterio de la jerarquía, ignorando casi siempre el magisterio interior de Jesucristo resucitado.

Sin duda, la fe cristiana necesita también hoy de la orientación responsable de la jerarquía, pero un cristianismo olvidado de Jesús y guiado solo <<desde fuera>>, ¿no seguirá llevando a sus miembros a la incredulidad, a la indiferencia o al infantilismo?

En este trabajo oriento mi propósito de recuperar a Jesús como Maestro interior a promover otros dos objetivos concretos, que se enriquecen y complementan mutuamente: la renovación interior del cristianismo, tal como es vivido de ordinario en nuestros días, y la necesidad de reavivar en estos momentos la verdadera espiritualidad de Jesús.

2. Hacia la renovación interior del cristianismo actual

El vacío interior del cristianismo actual es deplorable. A partir, sobre todo, de la Contrarreforma, y por diversos factores, la fe se ha ido reduciendo en buena parte al asentimiento de un conjunto de doctrinas.

Muchos cristianos piensan todavía hoy que la fe consiste sencillamente en creer <<cosas difíciles de entender>>, pero que hemos de aceptarlas para poder ser cristianos y salvarnos. Este modo de entender y vivir la fe está arruinando la vida cristiana de muchos, vaciándola de toda experiencia interior de Dios.

Esta es la fe que se está perdiendo en nuestros días. Sin experiencia interior de Dios. De hecho, la relación interior con Dios va quedando en muchos <<reprimida>> y <<atrofiada>>.

Lo primero que hemos de introducir y contagiar en nuestras comunidades y parroquias es esta buena noticia: todo ser humano puede descubrir en su interior el misterio de amor insondable que los creyentes llamamos Dios.

Toda persona puede conocer, vivir y gozar de manera sencilla, pero real, la experiencia interior de un Dios en el que podemos confiar. Solo desde esa experiencia se puede despertar en nosotros la atracción hacia Dios como origen último del que proviene nuestro ser, realidad hacia la que apuntan nuestras preguntas más radicales y meta hacia la que se dirige nuestro anhelo más profundo de vida.

3. Reavivar la verdadera espiritualidad de Jesús

La renovación interior de nuestra fe cristiana solo es posible si conocemos y vivimos la verdadera espiritualidad vivida por Jesús.

Yo añadiría algo más: la espiritualidad revolucionaria de Jesús posee una fuerza humanizadora y un potencial de luz para abordar precisamente los problemas humanos del mundo posmoderno que difícilmente se podrán encontrar por otros caminos espirituales

a) Espiritualidad vivida como relación personal con Dios

Jesús vive su experiencia de Dios dirigiéndose a él como un <<tú>>.

Pero, a los seguidores de Jesús, invocar a Dios como un <<tú>> nos permite expresar y vivir nuestra relación con él como un encuentro personal.

Esta relación personal con el misterio Dios hace posible la oración como experiencia privilegiada para alimentar y alentar en nosotros la fe en Dios. Más aún.

Esta es la oración que hace más llevadera y humana la vida de millones y millones de personas de todas las religiones y de todos los tiempos. Dios no es propiedad de espíritus selectos. Es también de estas gentes sencillas a las que nadie ha iniciado en el silencio interior ni en la contemplación.

b) Espiritualidad marcada por la confianza absoluta en un Dios Padre de todos

Confianza absoluta en un Dios Padre de todos. Por una parte, esta confianza de Jesús es clave en su espiritualidad. Por otra, son muchos los que se han ido alejando de la fe cristiana, sobre todo porque han sido educados desde niños en el miedo a Dios.

Al mismo tiempo, el misterio de Dios vivido como Padre de todos nos urge a comprometernos por un mundo donde sea posible la libertad, la igualdad y la fraternidad de todos.

Esta espiritualidad de Jesús nos compromete a sus seguidores a trabajar por una sociedad más libre, igual y fraterna en medio de la cultura nihilista, en la que corremos el riesgo de seguir dando pasos hacia un futuro de hombres y mujeres sometidos a un bienestar deshumanizador.

c) Espiritualidad alentada por un Dios Padre-Madre

La actuación profética de Jesús no está inspirada por un Padre autoritario y dominador, sino por un Padre que actúa con sus hijos con entrañas de Madre.

Como ejemplo y paradigma podemos recordar la actuación maternal del padre con sus dos hijos en la parábola del padre bueno (Lucas 15, 11-32).

Ha llegado quizá el momento de ir introduciendo en nuestro lenguaje la expresión <<Dios Padre-Madre>> para hablar de ese Dios que no ha creado al varón para dominar a la mujer ni a la mujer para ser dominada por el varón.

d) Espiritualidad centrada en abrir caminos al proyecto humanizador del Padre Xabier Pikaza resume así la novedad de Jesús: <<Su verdad consistirá en insistir en Dios como Padre y en vincularlo a la llegada del Reino, que él ofrece ante todo a los pobres y excluidos de la sociedad>>.

Por eso veremos que Jesús vive a Dios no desde un silencio que lo aísla de la vida de los demás, sino desde una experiencia interior que le conduce a vivir abriendo caminos al proyecto humanizador del Padre, que él llamaba el <<Reino de Dios>>, según el lenguaje de la tradición de Israel.

Esta es la clave de la espiritualidad de Jesús y la pasión de su vida. Una espiritualidad que vive de manera radical, identificándose ante todo con la causa de los pobres, los últimos, los más olvidados, los que viven sin <<estructura social protectora>>.

Podemos decir que la espiritualidad de Jesús, centrada en abrir caminos al reino de Dios, Padre- Madre de todos.

Un mundo en el que se busque la justicia y la dignidad para todo ser humano, empezando por los últimos; una sociedad en la que se acoja a todos sin excluir a nadie por razón de raza, sexo, religión, nacionalidad…; una convivencia en la que se promueva la igualdad y dignidad de la mujer para construir un mundo sin dominación masculina; una religión que viva al servicio de las personas, ante todo de las más olvidadas y marginadas.

4. Lectura orante del Evangelio

¿Dónde encontrar en nuestras parroquias y comunidades cristianas el camino para promover la renovación interior que necesita nuestro cristianismo? ¿Cómo reavivar entre nosotros la espiritualidad revolucionaria de Jesús, tan relevante para nuestros tiempos? Es importante, sin duda, la aportación de los teólogos. Es igualmente importante la reflexión de los pastoralistas. Creo, sin embargo, que en estos tiempos de crisis y en esta sociedad donde casi todo se vive de manera tan acelerada y pasajera, necesitamos también promover procesos de conversión y renovación permanente.

Cuando tenía ya bastante avanzado mi proyecto, me encontré con un artículo de Juan Antonio Estrada, escrito el año 2005, en el que analiza lo que algunos llaman la <<sociedad poscristiana>> y donde dice algo que considero de interés señalar aquí:

Habría que enseñar a orar en una sociedad secularizada y ofrecer una espiritualidad, una metodología y una pedagogía de como abrirse a la trascendencia.

Con mi proyecto quiero contribuir de alguna manera a responder modestamente a esta necesidad.

a) Rasgos de esta propuesta de lectura orante del Evangelio

Mi propuesta no está orientada a escuchar la Palabra de Dios en toda la Biblia, sino solo escuchar el Evangelio de Jesús recogido en los cuatro evangelios.

No podemos escuchar el Evangelio aislándonos del mundo en que vivimos. También Jesús vivió su espiritualidad leyendo los signos de su tiempo.


b) La práctica concreta de la lectura orante del Evangelio

El primero y más importante es poner el Evangelio en manos de los seglares, miembros de la comunidad cristiana.

El Vaticano II, movido por la voluntad de renovar y reavivar la fe cristiana para tiempos modernos, nos recordó a todos que <<el Evangelio es en toda época el principio de toda su vida para la Iglesia>>

(Lumen gentium 20).

Ha llegado el momento de entender y organizar la comunidad cristiana de nuestros días como un espacio que, en medio de la increencia, cuida que la primera experiencia de cada cristiano sea conocer y acoger personalmente el Evangelio de Jesús.

Con mi propuesta busco también un segundo

objetivo: contribuir a consolidar y facilitar la acción pastoral de las parroquias que han comenzado a promover, con diversos nombres, <<Encuentros de silencio y oración>>.

Es probable que, en un futuro no muy lejano, mientras languidecen la celebración litúrgica y la acción catequética, cobren fuerza los encuentros de oración, silencio y lectura del Evangelio.

También busco que esta propuesta de lectura orante del Evangelio sirva de instrumento de evangelización con personas creyentes o no creyentes que buscan silencio y paz en los monasterios de vida contemplativa o cristianos que se acercan a encuentros y jornadas de espiritualidad en los que echan en falta a Jesús.

JOSÉ ANTONIO PAGOLA

Colaboración de Juan García de Paredes.