Mujer alegre, doliente,
serena, combativa y solidaria
Ana González
Recabarren, un Viacrucis viviente
Anita fue madre,
esposa, abuela y suegra de detenidos desaparecidos por los servicios de
seguridad del régimen dictatorial de Augusto Pinochet.
Encontró en su puerta
un sencillo papel con una nota que decía: "Señora, vaya a la Vicaría de la
Solidaridad". Siguió ese consejo y se dirigió a la Plaza de Armas de
Santiago, donde funcionaba entonces la institución. Lo sucedido lo recuerda con
sus propias palabras: "Fue como llegar a la misma casa de uno, mejor
todavía. No me preguntaron si yo creía en Dios o no. Fueron los únicos que
sabían cuánto había sufrido y me recibieron con los brazos abiertos"
“Me niego, como
ciudadana de este país, a que tanto crimen siga en la impunidad, a que nuestro
dolor siga ignorándose y se nos niegue lo más elemental: Verdad y Justicia,
nada más, pero nada menos”.
Pero hay sonrisa,
porque lo que la dictadura quiso es que yo, como tantas, nos fuéramos a la casa
a llorar y quedarnos muy tranquilas. Pero no lo lograron”.