Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo de Ana Isabel Pérez y Martín Valmased

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18 de abril de 2021

El recogimiento y la actitud orante

 

CUIDAR EL RECOGIMIENTO

Y LA ACTITUD ORANTE

Antonio Pagola


Además del <<silencio interior>>,eje fundamental de la lectura orante del Evangelio, hemos de aprender a cuidar el <<recogimiento>> antes de empezar la lectura de los textos evangélicos y la actitud orante en el momento de dialogar con Jesús o con Dios, nuestro Padre-Madre.

1 El recogimiento en lo secreto del corazón

Esta es la invitación de Jesús: <<Entra en tu habitación>>: busca la soledad, retírate del ruido exterior; <<cierra con llave tu habitación>>: recógete, no dejes entrar nada de fuera que te distraiga o te disperse; y <<ora al Padre en lo secreto>>…

Teresa de Jesús deja muy claro que, en la relación con Dios, <<el aprovechamiento del alma no estar en pensar mucho, sino en amar mucho>>. De ahí su conocida definición de la oración que, según ella, es <<tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con quién sabemos nos ama>>. La oración es tratar de amor, de <<amistad>>; no de cualquier manera, sino <<a solas>>, como dice Jesús.

Teresa de Jesús explica por qué habla de <<oración de recogimiento>>. Es sencillamente porque <<recoge el alma todas las potencias y se entra dentro de sí con su Dios>>.

<<Representad al mismo Señor junto con vos y mirad con qué amor y humildad os está enseñando>>. Nuestra lectura de los evangelios cambia totalmente cuando la hacemos escuchando a Jesús, que desde lo más íntimo de nuestro ser, <<nos está enseñando con amor y humildad>> lo que necesitamos aprender de él.

2 Cuidar nuestra actitud orante

En la lectura orante del Evangelio hay un tiempo en el que, después de haber meditado el texto evangélico, reaccionamos ante lo que hemos escuchado orando. No es una oración vocal, sino una oración interior, abierta al diálogo con Jesús o con Dios.

Algunas actitudes básicas escuchando a Teresa de Jesús son:

<<Amor>>. Es lo primero en toda relación con Dios. Recordemos a Teresa de Jesús: <<No está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho>>, es decir, en hacer la voluntad de ese Dios Padre-Madre que lo primero que quiere es que amemos a nuestros hermanos, sobre todo a los más pobres, pequeños y necesitados. Es lo que iremos descubriendo al practicar la lectura orante del Evangelio.

<<Desasimiento>>. Si queremos abrirnos interiormente al diálogo con Dios, hemos de trabajar para no vivir apegados a nosotros mismos y a nuestros intereses. Todo lo que nos lleva a encerrarnos en nuestro egoísmo nos impide entregarnos al misterio de Dios.

<<Humildad>>. Las palabras de Teresa de Jesús lo dicen todo: <<Humildad es andar en verdad>>. Es ridículo vivir ante Dios de fingimientos, apariencias, falsa piedad…

Todo lo que encierra engaño y búsqueda de uno mismo ha de desaparecer en nuestra lectura orante del Evangelio. No es posible abrirnos al misterio de Dios sin humildad, sin verdad, sin autenticidad…

<<Constancia>>. La perseverancia tiene una importancia decisiva. El camino de la lectura orante de los evangelios pide esfuerzo y constancia, pero caminamos atraídos y sostenidos por Jesús.

3 Algunas sugerencias de carácter práctico

<<Relación personal>>. Al iniciar la lectura orante del Evangelio de Jesús es importante que tratemos de establecer una relación personal con Jesús y con Dios, nuestro Padre.

Jesús es nuestro Maestro interior. Dios es el fundamento de nuestro ser. Nos hacemos conscientes de su presencia en nosotros de manera sencilla y humilde, con una confianza total.

Empleamos el lenguaje que nos brota desde dentro: <<Señor, tu estás ahí. Me estás escuchando. Me amas. Quiero estar contigo. Te necesito. Tú me conoces desde dentro…>>.

<<Relación viva>>. Nuestro diálogo será más vivo e íntimo si nos dejamos mirar interiormente por Jesús. <<Señor Jesús, ¿cómo me ves?, ¿qué esperas de mí?. Aquí estoy….Acógeme…. Cada día te necesito más>>.

<<Distracciones>>. Hemos de tener paciencia. Lo importante es nuestra disponibilidad. Volver una y otra vez a centrarnos en nuestra apertura interior a Jesús, nuestro Maestro interior y a Dios, nuestro Padre y Madre: << Yo quiero ser tuyo. Quiero acogerte en el centro de mi ser. Atráeme hacia ti. Ya no podría vivir olvidado de ti>>.

<<Palabras sencillas>> Si nuestro corazón está lleno de amor y de verdad, el silencio vale más que todas las palabras. Palabras pocas, las que nos nazcan de dentro. Lo decisivo es estar abiertos a Jesús, nuestro Maestro, y entregados a Dios, centro de nuestro ser.

<<Sentimientos>>. Lo importante no es lo que sentimos. No es bueno estar centrados en nuestros sentimientos. Lo decisivo es abrirnos a Dios y centrarnos interiormente en Jesús. <<Yo quiero lo que quieres tú>>.

<<Sequedad>>. Hay momentos en que podemos caer en la desgana, la sequedad, la indiferencia, la dejación…No hemos de desanlentarnos. Según Teresa de Jesús, lo que ha de buscar quien ora << no ha de ser contentarse a sí mismo, sino a Él>>.

<<Eficacia>>. En la oración interior no hemos de buscar efectos inmediatos: lo que yo querría, lo que pienso que me haría bien, lo que me gustaría sentir…Lo decisivo es que la oración vaya transformando mi vida. Esto se nota en las obras y los compromisos que podemos verificar en la vida cotidiana, fuera de los momentos de oración. Según Teresa de Jesús, lo importante es que <<nazcan siempre obras>>, y en otro lugar añade: <<En los efectos y obras de después se conocen estas verdades de la oración>>. Día a día podremos ir comprobando si es verdad que amo tanto a Dios, si es verdad que vivo entregado a él, si busco su voluntad, si me acerco a ayudar a quien necesita mi ayuda.

 

Siguiente y último capítulo : LECTURA ORANTE DEL EVANGELIO DE JESÚS