Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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8 de marzo de 2017

Imagen para meditar: Miren esa herida

Miren esa herida


Miren despacio esa herida.
Es la piel de nuestras patrias desgarradas
por las uñas de metal
que arrancaron nuestros bosques centenarios
y se hundieron en el lodo de las milpas y los huertos
con el ansia de buscar ese alimento
que no sacia los estómagos del pobre,
aunque engorde las barrigas de los bancos.


¡Ignorantes campesinos!. No se enteran
que es posible hacer tortillas nutritivas
con el oro que se esconde allí debajo
y saciar la sed con traguitos de cianuro
que da al agua(se supone) un sabor a coca cola
con aromas a ciprés de cementerio.

Los que abrieron con sus uñas de metal,
importadas desde el norte,
no tuvieron tiempo suficiente
de explicar a los nativos las ventajas de ese pozo,
y tampoco de escuchar lo que pensaban
quienes vieron acercarse maquinaria rodeando sus aldeas.
Solamente consiguieron sobornar a los caciques
ofreciendo casa, escuelas y hospitales,
que después, claro, se quedaron en oferta.

Pero allí queda la herida, a cielo abierto
y los pueblos golpeando el portón del ministerio.
Golpeando no muy fuerte
no les fueran a acusar de subversivos
y saliera del cañón de una pistola alguna bala
que callase alguna de sus voces de protesta.
Allí queda, pues, arriba el cielo abierto del espanto
Y debajo el abismo donde arrancan el tesoro
que piratas sin conciencia llevarán a sus países
en el norte, regalando, de recuerdo,
algunos dólares…,
no al nativo que ha sufrido los despojos,
sino al pobre diputado,
al ministro complaciente
que, mientras escarban en su patria esas uñas de metal

Miran ellos, distraídos, a otro lado.