Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

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20 de mayo de 2021

Cuento de Willy, Capítulo 27

  El cuento de WILLY 

Historia de un niño algo especial que de mayor lo siguió siendo… a su manera

Martín Valmaseda

Dibujos: Karla y Andrea Aguilar

CAPÍTULO 27

OTRO SALTO ADELANTE

Ya  ven  que  esta histórica  biografía  de  Willy  no  la  hacemos  día tras día.  Empezamos cuando nuestro  amiguete  tenía  6  años.

 

Pasamos  después  a su  entrada  en  la  escuela  de Seño  Cristi. Después de unos  capítulos, donde  ya se vio cómo Willy  siempre  se ponía de parte de los más débiles  y se ganó la confianza  de la  maestra,    pues   dimos  con  él  un  salto al  instituto donde  encontró otro  buen  profesor,  el  de ciencias   y  fue formando un  grupo  de amigos  dándose cuenta de   que, cuando  uno  lee,  tiene  que comprender  que unos   libros o capítulos,    son historias  verdaderas,  otros  son mentiras  podridas y muchos otros  son  fábulas,     que  no  son mentira sino  son   como    símbolos, cuentos que nos  ayudan a entender   mejor  las  cosas de la vida  aunque  no  sean  historias .

 

En el instituto,  le  ayudó una  compañera que  venía de una aldea  por la alta  Verapaz,  de la  etnia queqchí y también  el  P.  Eulogio con  los  que  empezó  a conocer al pueblo  indígena,  sus problemas,  sus  tradiciones  y  valores,  su  marginación; el racismo  de mucha gente en  su país, Guatemala,  que  no  comprendía  como  aquellos  eran  los  auténticos  primeros  habitantes  del  país.

 

También   Willy, que  era algo  religioso, pero no  mucho,  con  sus diálogos  con  el  sacerdote  aquel, que subió  con  ellos por las  aldeas   de bosque y  montañas  verapacenses  empezó  a conocer a  ese tal   Jesús  de modo distinto a como le  habían  enseñado en la  catequesis  infantil.

 

Y aquí  estamos,  cuando  en  esta nueva  etapa,  a  sus quince  años  cuando  la  Telma    que  le caía  especialmente  bien  le  dijo que amigos  fuertes sí, pero  que más… que todavía  era pronto.

 

Pues  fueron pasando los estudios  y los años y acercándose  los  alumnos  de aquella clase a la universidad.

 

 Durante las semanas del  último  curso  en  el  instituto fueron  a clase  varios  profesionales  para  hablar    de distintas  carreras a los chicos y  chicas. Allí aparecieron médicos,  economistas,  ingenieros, informáticos, comerciantes, pilotos,  fabricantes de muebles,    de automóviles,  psicólogos,  electricistas …

 

Luego  los jóvenes  iban  discutiendo   en grupos  lo  que les parecía  de más   interés  para  sus  cualidades  y  posibilidades.

 

Naturalmente  los “amigos  fuertes”  Telma  y  Willy,  se planteaban  juntos  sus  intereses,   inclinaciones.  Telma  se sentía  atraída  por  el  periodismo  y  los  medios de  comunicación. Decía que en  las aldeas y lugares alejados  hacía  falta quién aclarase  a la gente  de sus  derechos  y  de  los  cambios que daba la vida.

 

Willy  decía  que  por  eso a  él le  atraía    la  enseñanza  sobre  todo de  la historia o  la  sociología.  Que era una vergüenza  cómo   la  gente,  hasta gente  con carrera, no se daba  cuenta  de lo  que estaba pasando y  por qué  en  su  país.

 

-       “Pero  eso - decía   Tema -se  consigue mejor  con  la  radio,  la   televisión…

 

-       - “menos  cuando  los locutores,  los  comunicadores  son  ignorantes y  no explican  el  porqué de lo  que  está sucediendo  en  el país,-  contestaba  Willy -  o peor, son mentirosos  y  cuenta  noticias falsas  según  las    que vienen  de  los  países  poderosos que tienen  la sartén  por  el mango    y  mantienen a la gente engañada.

 

 

-       Así  dialogaban  e  intercambiaban opiniones  con  otros  compañeros. También veían  que  algunos que  tenían grandes  habilidades  en  química, por  ejemplo,   decían  que  su papá  tenía  un mercado de fruta,  que  le  iba  mal  y se tendría  que contentar  con  ayudar  a su papá  que  se iba  haciendo viejo.

 


-       “Todo es  necesario,  todos  tenemos  que comer” -  decía  Willy.    Pero sentía la vergënza  de  pensar  que quienes  podían ir a  la facultad eran, no  los  más  capaces  sino  los  de  familias  mejor  situadas, sobre todo  en Guatemala  donde había  tanta pobreza.      

 

-       Y  así fue terminando  aquel  año en    el  instituto  y a nosotros  se nos termina  el  capítulo.

 

-       Veremos  si en  el próximo nos  llevamos  alguna  sorpresa de lo que espera el porvenir  a Willy, a Telma  y a todos sus compañeros.  Un  poco  de paciencia.