Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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12 de marzo de 2021

Palabras a Voleo

 Palabras a voleo 

Martín Valmaseda


Estamos en un tiempo  oportuno  para el  tema del que intento hablar, de dos palabras  que  parecen  diferentes pero  que  se pueden interpretar de diversas  maneras. 

Una de las palabras que voleamos hoy es la de MARTIRES la otra… ¿diferente? es la de  SANTOS INOCENTES.

Me dirán  ustedes:  pues  claro  que  son  distintas…  Más despacio. Pensemos.  La palabra “mártir”,  traducción  del griego, significa  TESTIGO.  Aunque en nuestra  historia  cristiana  la  usemos  para indicar quien  muere por  defender su  fe, no es  ese su  único sentido.  Toda  persona que  con  su  acción  con  su testimonio,  con su  amor al prójimo  es testigo (mártir)  pero no se le llama así.  En Guatemala,  cuando por la persecución  estaban matando a muchos  sacerdotes y catequistas, se cerró  la diócesis del Quiché, se marcharon los misioneros. Pero hubo uno que no se marchó  y  aguantó aquellos duros días. No lo mataron; tuvo suerte, pero ¿fue menos mártir por  eso?

 


Veamos ahora  la otra  cara de la moneda.  Cuando según  cuenta  San Mateo, irritado Herodes  por  que se le  escaparon los magos de oriente por otro camino y no pudo  matar a Jesús, mandó matar a los niños menores de dos años. Ellos, pobrecitos,  no murieron por  su  fe. No tenían fe,  sino por la mala suerte  de  haber nacido en Belén  en los tiempos  de Jesús. No fueron  testigos de  su fe  que  aun no tenían,  fueron  … eso; “santos inocentes”.    En España y otros países  ese día en su recuerdo (¿) se hacen  bromas, también  inocentes: inocentadas.

Cuando hay persecución religiosa en  un  país  gente  ignorante y  enemiga  de la  fe,  sale a las calles  a “matar curas” y  quemar iglesias. Cuentan que algunos  entraban en un templo,  hacían la señal de la cruz  como habían mecánicamente aprendido de pequeños, y luego se ponían a disparar a las imágenes y a todo lo que por  allí se movía.  Entraban en un  convento y mataban a todos los  religiosos  sin preguntarles cuál  era  su fe, si creían de verdad o si abjuraban  de  Jesús,  como solía  suceder  con los mártires de los primeros  tiempos.  Acaso a algunos  que  murieron  así, casi sin  enterarse, sin tener tiempo ni de perdonar a  sus asesinos,  más que  a santos  canonizarlos  habría que llamares El  Santo  inocente    Roberto, Luis, María, Juana… como  se llamase.


Bueno, tal   vez  eso es matizar  demasiado, se les puede llamar beatos o santos, víctimas de una sociedad  brutal  que mata  casi  sin  motivo.  Por  eso  la  visita del  papa Francisco a  otros  países,  como  Iraq…  son  visitas  de paz.  Todos tenemos  que  ser  santos  inocentes, tenemos  que  ser testigos, mártires  del  amor que tenemos a los  demás.  Por  ellos nos sacrificamos pero sin martirizar  a nadie.

Tenemos  que ir  haciendo un mundo de mártires sin  que  nadie  muera o mate  sino  que  todos vivamos  el  amor de  Dios,  que es eso: AMOR,  en cualquier religión y  cultura, testigos del amor. Mártires  inocentes, sin  que nadie mate a nadie.