Los vehículos de la
‘Caravana de la Bondad’, aparcados frente a la Sagrada Familia, esperando para
salir de Barcelona rumbo a Ucrania. | José Luis Gómez Galarzo
El Pontífice ha
escuchado su clamor y hace unos días envió, a través de la Limosnería
Apostólica, un camión con los medicamentos más urgentes para hacer frente a
"esta desastrosa emergencia humanitaria". "Más de un millón de
euros —se lee en una nota del dicasterio para el Servicio de la Caridad— es el
valor comercial de este extraordinario cargamento, que ha sido posible gracias,
sobre todo, a la participación de la Fundación Banco Farmacéutico ETS"
Los ataques, la huida
de los civiles, las mujeres con niños separadas de sus maridos que han partido
al frente, las casas destruidas, la imposibilidad de escribir páginas de
futuro. La guerra, que desde hace cuatro años sacude Ucrania, aniquila, muestra
el lado más feroz de la ambición, pero también muestra la verdad de los
corazones generosos, de las personas que inventan soluciones para aliviar el
sufrimiento y de una Iglesia que se convierte en madre de los hijos en
dificultad.
La petición, que llegó al Papa León por parte de algunos obispos ucranianos, es una «petición desesperada», según se lee en un comunicado del Dicasterio para el Servicio de la Caridad. Los pastores se han convertido en portavoces de una población que sufre tras los recientes bombardeos, en particular en la zona de Zaporiyia. El Pontífice ha escuchado su clamor y hace unos días envió, a través de la Limosnería Apostólica, un camión con los medicamentos más urgentes para hacer frente a «esta desastrosa emergencia humanitaria». «Más de un millón de euros —se lee— es el valor comercial de este extraordinario cargamento, que ha sido posible gracias, sobre todo, a la participación de la Fundación Banco Farmacéutico ETS».
El cargamento de medicamentos urgentes
La ayuda llegada a
Ucrania
Medicamentos, pero no
solo eso. En la guerra se necesita de todo y el frío ucraniano aumenta aún más
la necesidad de respuestas urgentes. El obispo de Járkov- Zaporiyia, monseñor
Pavlo Honcharuk, ha hecho un dramático llamamiento en favor de más de 800
familias —todo un barrio— que se han quedado sin calefacción tras las últimas
acciones militares contra las infraestructuras energéticas, incursiones que han
causado daños imposibles de reparar en poco tiempo. Por este motivo, el obispo
Honcharuk se ha dirigido al cardenal Konrad Krajewski, limosnero del Papa, para
pedirle ayuda concreta y poder así adquirir los equipos necesarios para paliar
el problema del frío en los hogares.
Mientras tanto, esta
mañana, 24 de febrero, han llegado a Zaporiyia medicamentos y cientos de
radiadores eléctricos a aceite comprados en Italia: más de 1000 radiadores que
garantizarán una fuente de calefacción para estas familias en grandes
dificultades, algunas de las cuales se han visto obligadas a buscar
alojamientos improvisados o a acudir a refugios calefaccionados gracias a la
presencia de generadores. «A pesar de todas las dificultades logísticas y
operativas —comunica la Limosnería—, los productos se distribuirán en breve
tiempo en los vastos territorios bombardeados».
Preparación para enviar la ayuda del Papa al país de Europa del Este
El don de la paz
La de hoy es la
respuesta concreta del Papa al llamamiento lanzado el domingo 22 de febrero,
durante el Ángelus, cuando recordó el aniversario del inicio de la guerra en
Ucrania, las víctimas, «las familias destrozadas», la «dramática situación que
está a la vista de todos», los «sufrimientos indecibles». De ahí la firme
petición de buscar la paz, que no puede «posponerse» porque es una «necesidad
urgente», de silenciar las armas, de un alto el fuego. León XIV pide oraciones
porque los sufrimientos se pueden también curar así y porque es la oración la
que realmente prepara los corazones para la paz.


