Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo de Ana Isabel Pérez y Martín Valmased

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo de Ana Isabel Pérez y Martín Valmased

30 de septiembre de 2021

CONQUISTA-Palabras a Voleo

PALABRAS A VOLEO

Martín Valmaseda


En esta ocasión les echamos a voleo una  palabra que  resulta un  tanto  contradictoria,  depende de quien la sufre o la  goza.  En  estos  tiempos  leemos  en los informativos  que  personas de la  política y la  religión no opinan igual sobre esa  palabra. Sin darle  más vueltas  les digo que  se trata del vocablo:

CONQUISTA

Es bueno en  este  caso  acudir al diccionario  etimológico  que  nos  dice:

La palabra conquista es el nombre de acción del verbo conquistar y este procede del latín conquisitare (adquirir de manera reiterada o permanente) algo  o alguien  que pide  cierto   esfuerzo.

Naturalmente ya se explicarán porqué les dije que era una expresión contradictoria;  depende de  qué  se  intenta conquistar  y  cómo.


Les  pongo  ejemplos:  el  montañero  que  conquista  la  cima  del   Everest,  lo  hace  “porque  está  ahí” como  decía un  famoso escalador.  Lo  hace y  el monte  no  se  queja  de la  subida y menos  aún los habitantes de los  alrededores  que  incluso, gracias a los sherpas  encuentran  una fuerte  de ingresos  turísticos.

Otro  ejemplo:  el  joven  que  dice a la muchacha de sus sueños: tú  me has conquistado  el corazón…    ahí  ya  depende de la  respuesta  de  la interpelada  que puede ser:  “muchas  gracias pero  ya  estoy  comprometida  con otro”…  Eso puede dar  pie  a  distintas  reacciones tanto  del  conquistador que  se siente conquistado,  como  de la  que no tiene  ningún interés  en  dicha conquista.

Pero la expresión conquista, conquistador,  tiene unas connotaciones  distintas  cuando  se trata de tierras  no  tan solitarias como  el  Everest,  porque  son territorios ya  habitados  por seres de cultura distinta a la de los  conquistadores y estos  no van  allí  porque les han conquistado  el  corazón una  belleza, sino  porque  ha conquistado  su codicia  el  oro, la tierra, los cultivos  que en ella  han descubierto, el  poder  que  pueden  sacar…

Los habitantes  de ese  país conquistado no suelen  decir “qué  bueno  que  viniste”  y  suelen  pedir,  a los  conquistadores  que mejor se marchen; pero estos  se sacan del bolsillo un montón  de  motivos  convincentes para  ellos(?): Les vienen a traer  su cultura, sus inventos, su religión… porque la  de  los  conquistados  dicen que  no sirve.



Detrás  de los  conquistadores  iban  los misioneros,  muchos convencidos de  que  la única fe era la propia, pero otros más sensatos se atrevieron a decir a los conquistadores:


“¿Estos no son hombres? ¿Con éstos no se deben guardar y cumplir los preceptos de caridad y de la justicia? ¿Estos no tenían sus tierras propias y sus señores y señoríos? ¿Estos hannos ofendido en algo? ¿La ley de Cristo, no somos obligados a predicársela y trabajar con toda diligencia de convertirlos?... Todos estáis en pecado mortal, y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. 

(Sermón Fray Antonio  Montesinos O.P., diciembre 1511)


En  un sólo  título  resumió todo eso el  también dominico Gustavo  Gutiérrez  en  su libro: <Dios o el oro en las indias>  pero  los  descendientes de los conquistadores  siguen enfrentándose  a un papa  italo-argentino cuando  siglos  después  pide perdón a los  “hijos  de la Nueva España”  por  la conquista  que se hizo  a la sombra  de la cruz.


Ya  ven cómo  las  cosas  más sagradas y las palabras más  solemnes  tienen  un  doble sentido o un uso contradictorio.

Que cualquiera de nosotros  seamos capaces  de conquistar  corazones  pero no  poner o  imponer nuestras creencias y menos como pretexto  para  conquistar poder o  cheques.