Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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10 de septiembre de 2021

El Capitulo 3 del cuento de la golondrina, el delfín y el perro callejero

 

LOS  3 BICHOS AMIGOS.     CAPITULO  3

Martín Valmaseda



Ya  están los tres  amigos en su nueva vivienda, la  isla de  los  delfines. Esa  isla  pequeñita  solo  tenía  una  casa  de seres humanos,  lo demás era vegetación  de arbolitos pequeños, y algunos grandes como  el del centro donde la  gabardin… perdón, la golondrina había  puesto su nido. El perro encontró  al  pie del  árbol  unas  piedras  y unas tejas.  Con  los dientes colocó  las tejas  encima  de los pedruscos  y  se fabricó   una  casita,  que para  él  solo estaba muy bien.  Luego fue  amontonando ramas al pie del  árbol, No podía llegar  hasta el nido de la golondrina  pero  poco a  poco se iba  acercando.


El delfín  no  podía salir hasta  tierra, claro,  pero daba saltos  por  las  olas  de la orilla. La  golondrina entonces  bajaba  sobre  el mar  y  daba  vueltas  alrededor  del pez  amigo.   El  perro en  la  playa    corría  por la arena  ladrando y marcando  el ritmo  de los  saltos  y  vuelos  de los amigos.  Era todo  un  espectáculo.  Pronto  fue  atrayendo más  espectadores.  Las primeras fueron las gaviotas  que vieron desde lejos  aquellos vuelos de la gaviota,   saltos  del  delfín, carreras  del perrillo  y se acercaron  volando  en círculo  alrededor de los  tres animales.  Aquella  actuación  gimnástica  de los tres  bichos  tan distintos la llamaban las gaviotas  <el vuelo de   la  gabardina>. A ellas lo  que   les  admiraba  más  que  los  grandes  saltos  del delfín, las  carreras del  perro  era  las  evoluciones de ese pajarillo  negro de pecho  blanco  al  que llamaban la gabardina, en vez de golondrina.

En aquella  isla  también  había  otros  bichos: zorros, monos, tortugas…  que se asomaban todos  los  días  a las    12  del mediodía,  cuando los tres bichos    se  habían  puesto de acuerdo  para su gimnasia artística del mediodía. Se veía  brillar  entre  las  hierbas, arbustos y arboles de la isla   cientos de ojos mirando asombrados.  Estaban admirados por  ver  que tres  animales tan  distintos  tenían  esa unión y amistad. Incluso los   loros,  que eran los cultos de los  bichos  de allí, empleaban una  palabra  que habían oído a los  hombres.  Decían que esos  tres amigos eran ecuménicos,  porque aunque  eran tan  distintos estaban  unidos como  si  fueran los  tres  iguales.

Pero sucedió que  un día,  a la mitad  de  su  exhibición se escuchó en la isla un fuerte  grito: “¡cuidado  un hombre!”. Al sonar  ese grito  todos los animales desaparecieron.  La golondrina a su rama, el  perro  a su chocita,  el delfín al mar  y todos los demás a sus cubiles, madrigueras, cavernas, nidos…

En el  próximo  capítulo les  contaremos,  qué pasó con ese ser  humano  que apareció  y qué sucedió  después  con los tres  amigos y  todos los bichejos de la isla  de los  delfines.

Hasta  pronto.