Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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12 de junio de 2021

Carta de Monseñor Santiago Agrelo, Círculo de Silencio

COMUNICADO LXII CÍRCULO DE SILENCIO DE CADIZ

 9 de junio de 2021

 

Vamos a dar lectura a un manifiesto escrito por D. Santiago Agrelo, Arzobispo Emérito de Tánger.

¡Ellos son nosotros!

Hoy nuestro silencio hace círculo en torno a Ceuta.

Lamentamos la disputa de malos vecinos entre Marruecos y España. Pero no hubiese merecido un solo minuto de nuestro silencio si en ella Marruecos y España no hubiesen involucrado al pueblo de los pobres, a hombres y mujeres y niños que desde hace ya demasiado tiempo se desplazan por los caminos de la emigración, y a hombres mujeres y niños que consideraron se les ofrecía ahora una oportunidad para echarse a un camino antes solo soñado. A esos miles de pobres, expuestos una vez más a perder la vida en las fronteras de nuestros intereses y nuestras disputas, es a ellos a quienes deseamos arropar en el silencio de nuestro círculo. 

Esta vez hemos tenido imagen de lo que estaba aconteciendo, y la tuvimos mientras estaba aconteciendo.

Esta vez se nos ha permitido ver lo que casi siempre acontece fuera de nuestra mirada: hombres, mujeres y niños, braceando contra la muerte, para atravesar una línea de frontera.





Hemos temblado por ellos. Hemos suplicado por ellos. Hemos llorado por ellos, por los que todavía braceaban en el mar, y por los que ya habían llegado a la playa.

Los hemos visto, y sabemos que, para todos ellos, ese bracear que a nosotros nos arrugó el corazón sólo con verlo, eso mismo es lo que ellos esperan vivir, es una etapa que persiguen desde que salen de sus casas, es la oportunidad soñada.

Para nuestra conciencia, para nuestro silencio, ellos son lo que cuenta, ellos son la noticia, ellos son la humanidad que merece nuestra mirada:

¡Ellos son nosotros

Ellos, nosotros, denunciamos la hipocresía, la deslealtad, la frivolidad de quienes, Jefes de Estado y de Gobierno y altos representantes, reunidos en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York el 19 de septiembre de 2016, “expresaron su profunda solidaridad a los millones de personas que se ven obligadas a desarraigarse y abandonar su hogares”, se mostraron “decididos a salvar vidas”, prometieron “luchar con todos los medios a su alcance contra los abusos y la explotación que sufre el incontable número de refugiados y migrantes que se encuentran en situación vulnerable”, se reconocieron responsables de “gestionar los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes de manera humana, respetuosa, compasiva y centrada en la personas”[1].

Palabras, palabras, palabras… Mentiras, mentiras, mentiras. Hipocresía, deslealtad, frivolidad, cinismo.

Ellos, nosotros, salimos de la noche, braceamos contra la muerte y, cuando llegamos, nos encontramos con que lo importante no somos nosotros sino la suciedad de las relaciones Marruecos-España analizada por todos los laboratorios; lo importante no somos nosotros sino la integridad del territorio que pisamos amenazada por nuestros pies descalzos; lo importante no es nuestro miedo sino el miedo de quienes tienen miedo de nosotros, de los pobres, de los desaliñados, de los mojados.

Ellos, nosotros, los que no cuentan, los que damos miedo, los que estorbamos, si llegamos –alguno no lo ha conseguido-, cuando llegamos, somos rodeados, cercados, vigilados, como si de una amenaza peligrosa se tratase.

Ellos, nosotros, somos una amenaza, no por la posibilidad de ser portadores de un virus, sino por la certeza de que somos nosotros.

Ellos, nosotros, nos emocionamos hasta las lágrimas cuando vemos a un Guardia Civil que defiende el territorio salvando bebés; o a un soldado que defiende el territorio salvando niños; o a una mujer de la Cruz Roja que defiende el territorio abrazando mojados.

En esos defensores del territorio, precisamente en ésos, reconocemos la humanidad que necesitamos ser.

Por los migrantes, por nosotros, por una humanidad acogedora, hacemos hoy nuestro Círculo de Silencio.

Amigos, comienza nuestro tiempo de silencio.

 

MESA DIOCESANA DE ATENCION Y ACOGIDA DE MIGRANTES Y REFUGIADOS

DE CÁDIZ Y CEUTA.


[1]Declaración de Nueva York para los refugiados y los Migrantes.