Si una religión tan
subversiva y liberadora como lo fue originariamente el cristianismo no está
denunciando la injusticia que sufre el pueblo, los bajos salarios, la vivienda
por las nubes, la violencia, la hambruna y la guerra, entonces el cristianismo ha
sido extraído de su esencia original para estrechar relaciones, convenios y
acuerdos con los poderosos de este mundo, optando por un discurso más intimista,
moralista e individualizado.
Esto, precisamente, es
lo que en su momento el grupo fariseo predicaba al pueblo para alienarlo y
perpetuar una opresión institucional, la cual Jesús, en su plena libertad,
cuestionó.
No volvamos a eso.
Necesitamos volver al Evangelio, a la Buena Noticia de un pobre de Nazaret tras
vivir la verdad y su experiencia de Dios.
El primer paso hacia la
liberación, es tomar distancia de los discursos que nos han vendido, y empezar
a crear criterio.
Víctor Cruz Blanco